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Hagudah Latinoamericana en Israel ”ubhyk
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Perasha “Ve para ti”
El patriarca Abraham.
1La sección de la Torá “Noaj” en su culminación, narra acerca del nacimiento
de Abram, hijo de Teraj quién se convertiría en la primera persona en el
mundo que reconoce a Di’s por medios propios. Nuestra Perashá lo tendrá como
principal protagonista y relata varios pasajes de su vida. Por lo tanto,
debido a la trascendental importancia que tendría en el mundo, veremos como
fueron sus comienzos. Por aquella época, el trono del reinado pertenecía a
Nimrod, quién ejercía un amplio dominio sobre gran parte de la población. En
una de sus tantas guerras que realizó con el fin de conquistar el mundo, tomó
a Teraj y lo nombró comandante de sus ejércitos, debido a su gran fortaleza y
destreza para el combate. Y este sirvió al monarca con total entrega y
fidelidad, a tal extremo, que arriesgaba su vida en la batalla y batía al enemigo
en forma terminante, hasta que logró el total subyugamiento de los oponentes,
que quedaron sometidos al reinado de Nimrod. Y no solo su fortaleza y aptitudes para el combate
entregó Teraj al rey, sino también su corazón. Lo tenía como a su dios, adorándolo
y prosternándose frente a él y sus estatuillas. Además, perseguía ferozmente
a quién no aceptaba y adoraba a Nimrod como dios. El mandatario estaba feliz de tener un fiel como lo
era el comandante de sus ejércitos, y decidió nominarlo por sobre todos sus
ministros, además decidió entregarle una fortuna para que disfrute de una
posición económica digna acorde a sus merecimientos. Teraj se alegró
enormemente con su grandeza y riqueza que se le otorgó. Al disponer de un gran tesoro, decidió implantar una
novedad en el mundo. Tomó una parte de cobre, plata y oro de sus depósitos, y
ordenó acuñar monedas a su nombre. Cuando comenzaron a circular tuvieron
mucho éxito, y lograron notable popularidad entre la mayoría de las familias
que habitaban la tierra. Ya que hasta el momento no había dinero, solo
existía el sistema de trueque. Alguien tenía vino, lo trocaba con su vecino
por pan. El otro poseía especies aromáticas, las cambiaba por azúcar. Y así
funcionaba el comercio hasta la aparición de este nuevo sistema que
revolucionó la economía de la época. Además, cabe destacar que Teraj abandonó por
completo la fe de sus padres y abuelos, ya que provenía de una simiente
notable, como Noaj, Arpajshad, Shelaj, Ever y Peleg. Se alejó de ellos y se
plegó a Nimrod y sus creencias idólatras. Motivo adicional para que este le
gratifique su actitud entregándole poder y riqueza. No obstante, el miedo de Nimrod era constante, pues
sabía que el reinado pertenecía a la simiente de Shem hijo de noaj, y habían
sido destronados por la fuerza. Por lo que era muy factible que algún día se
levante algunos de sus verdaderos herederos y atente contra su vida,
recuperando el cetro perdido. Teraj no pensaba que esto iba a suceder y contrajo
enlace con Amtalai bat Karnabú. Convivió con ella varios años, sin que le
nacieran hijos, por lo que estaba bastante deprimido. Los años pasaban y cada
día la angustia era mayor, pues no hay tristeza como la que causa la falta de
niños en el hogar. Cierto día, los astrólogos informan al rey haber
visto en las estrellas, que nacerá un varón quién se levantará contra el
reinado, dando por tierra con la creencia de la multitud en Nimrod como su
dios. Y este que vendrá al mundo terminará alzándose con la victoria,
destronando al actual monarca. Mencionan también que este nacimiento será en
breve, aunque desconocen el lugar donde esto ocurrirá. Esta noticia provocó
que el primer mandatario entre en una situación de pánico. Se reunió el rey con todos sus consejeros y
decidieron construir un gran edificio, donde traerían a toda mujer embarazada
que se localice en el reinado. Allí deberían aguardar hasta el momento del
parto, y si nacía una nena, sería
enviada con grandes honores junto a su madre, y se les entregarían presentes.
Mientras que si resultaba varón, debía ser sacrificado. Como saldo de este
operativo, perdieron la vida setenta mil almas. Por ese entonces, Teraj era como de setenta años, y
su esposa Amtalai había quedado embarazada por primera vez. Pero en lugar de
gozar de alegría, el temor se hizo presa de ambos ante la posibilidad de que
el niño que la mujer llevaba en su vientre sea de sexo masculino y lo pierdan
por el decreto en vigencia. Los días fueron transcurriendo, y al ser Teraj tan
fiel al reinado, nadie sospechaba que si nace varón lo dejaría con vida.
Todos estaban seguros que él con sus propias manos lo llevaría al sitio donde
se cumpliría con la sentencia estipulada para el caso. Por eso, nadie
custodiaba la casa del fiel comandante del ejército y líder de toda la corte
de ministros. Llega el momento tan esperado, en el mes de Tishrei.
Nace un hermoso varón que ilumina toda la casa. La madre se llena de temor al
saber que dio a luz un niño y sentencia: “Nimrod ha exterminado setenta mil
bebés sin apiadarse de ellos, tampoco de ti se apiadará!”. Los padres del
pequeño decidieron protegerlo y no llevarlo a donde debía ser sacrificado. En esos momentos nació otra criatura en casa de
Teraj, también de sexo masculino e hijo de una sirvienta. Tampoco a este
chico llevaron a cumplir con el decreto. En momentos de nacer quién sería nuestro patriarca
Abraham, se divisó una estrella en el este que devoró cuatro que orientaban
hacia los cuatro puntos cardinales. Dijeron los sabios a Nimrod: “Le ha
nacido un hijo a Teraj en estos momentos, y en el futuro saldrá de él una
nación que heredará este mundo y el venidero. Si estás de acuerdo, demos al
padre mucho oro y plata y terminemos con él”. De inmediato enviaron la fortuna mencionada al padre
del niño con el recado: ”Ayer te ha nacido un varón, entrégalo a nosotros
para que lo sacrifiquemos a cambio de este tesoro!”. Les dijo para que comuniquen al rey: “Te responderé
con una parábola: dicen a un caballo: ‘te cortaremos la cabeza a cambio de
toda esta cebada’. El animal les responde: ‘tontos: si me cortan la cabeza:
¿Quién comerá la cebada?’. Si ustedes quitan la vida a mi hijo: ¿Quién
heredará la fortuna que me quieren dar?”. El rey le responde a través de sus enviados: “De tus
palabras comprendo que te ha nacido un varón”. Teraj responde: “Es verdad, pero pereció!” El monarca insiste: “Me refiero al vivo”. Teraj trajo al hijo de la sirvienta y lo sacrificó.
Al ver los siervos del rey que en principio se rehusó a traerlo, y ahora lo hizo, consideraron que
se trataba de su hijo verdadero, y dedujeron que ya no está en el mundo. Y
con respecto al que le nació a la sirvienta, desconocían que estaba pronta a
dar a luz, ya que ante la fe que tenían al comandante del ejército y jefe de
la corte de ministros, no pusieron guardias ni controlaron su casa en
absoluto. De todos modos, el niño corría serio riesgo si lo
llegaban a descubrir, por lo que su madre decide ocultarlo en una cueva muy
distante de la zona habitada y retornó a su vivienda. Pensó: “Que Hashem haga
de acuerdo a Su voluntad, pero no lo entregaré a que perezca en manos del
rey”. En la cueva, Hashem mostró a Abraham un avance del
mundo venidero, y le dispuso dos aberturas, uno de la cual emanaba aceite y
de la otro sémola. Permaneció allí durante tres años, sin ver la luz del sol
de día, ni la luna y las estrellas por la noche. Cuando contaba con una edad de tres años, salió de
la cueva y vio los cielos y la tierra. Pensó interiormente: ¿Quién creó a los
cielos, la tierra y a mi?. Oró todo el día al sol, pues lo vio más elevado
que todos los componentes que había en el firmamento. Con la caída de la
tarde, el sol se ocultó por el oeste y emergió la luna por el este. Cuando
divisó a la luna y las estrellas que la rodean, entonces dijo: “Esta es quién
creó los cielos, la tierra y a mi”. Oró toda la noche a la luna. Al amanecer
esta se retiró por el oeste y el sol asomó por el este. Sentenció: “Estos no
tiene suficiente fuerza para haber realizado la creación. Hay un Amo por
sobre ellos, a El oraré y me prosternaré”. 2Al ver
el Creador el interés de Abraham por Conocerlo, cosa que nadie antes había
hecho, Hashem se revela. Rabí Izjak lo explicó con esta parábola: “Había uno
que iba de lugar en lugar, y en eso divisa una mansión que se incendia. Se
pregunta: ¿Es posible que no tenga dueño?. En eso asoma su cabeza el
propietario y le responde: “Yo soy el dueño!”, dándole a entender que la
destrucción de la mansión es por alguna causa justificada. Del mismo modo
aconteció con el mundo, Abraham supo que varias veces fue destruido: en la
época de Enosh, en la del diluvio universal, cuando construyeron la torre de
Babel. Pensó Abraham: ¿Es posible que en estos momentos no haya en la tierra
Alguien que la guíe?. Al escuchar esto Hashem se asomó y respondió: “Yo soy
el Amo del mundo”, y no se destruye cada vez que acontece, sin que haya una
causa justificada y una supervisación que controle todo el proceso. Luego de los tres años que estuvo oculto en la
cueva, Abraham regresa a casa de su padre, pues los pobladores y guardia real
ya habían olvidado el decreto sentenciado y no había peligro. Al llegar a
casa, los progenitores no podían creer que su hijo aun yace con vida, y se
maravillaron por la sabiduría que adquirió, propia de un ser adulto. Además
apreciaban en él una estatura considerable. También los otros hijos que le
habían nacido a Teraj: Najor y Harán se llenaron de congoja al ver a su
hermano con vida. Cabe destacar que al igual que Abraham, sus dos hermanos
habían desarrollado sus cuerpos e inteligencia de manera inusual. Parecían
personas adultas. 3Y si
te sorprende como puede ser que niños tan pequeños se comporten y desarrollen
como adultos, no tienes más que salir al campo y observar un ternero recién
nacido. Verás como en unos instantes ya anda correteando por el prado. Solo
que no estamos acostumbrados a ver seres humanos con esas características,
pero contemplar la escena mencionada, te dará la pauta de la posibilidad
existente. Pues la proporción de la cría de una vaca que lleva en su vientre
antes de dar a luz, no difiere mucho de la de un ser humano, lo cual los
torna comparables. De regreso a su hogar, Abraham comenzó a frecuentar
la casa de Noaj y Shem, donde estudiaba Torá y sabiduría de ellos. En tanto Teraj desde aquel decreto de sacrificar a
los varones que nacieren, había perdido la simpatía ante Nimrod, al pretender
ocultar de él su primer hijo, motivo que provocó su alejamiento del palacio
real, y además, el rey le retiró la mayoría de su riqueza. Pero con todo eso,
Teraj prosiguió idolatrando a Nimrod, y continuaba con la fabricación de
estatuillas con los rasgos del citado rey, vendiéndolos a los que adoraban al
citado Nimrod, y de esto obtenía ganancias para su manutención y la de su
familia. Además, sus hijos Harán y Najor lo ayudaban en la tarea. Cuando Abraham hubo crecido, y estaba lleno del
conocimiento y temor de Hashem, pensó: “¿Yo solo serviré a Hashem, mientras
todo el mundo erran tras Nimrod?. Tornaré a mi casa y promulgaré a todos que
Hashem creó los cielos y la tierra, y sustenta y mantiene a todas las
criaturas. Difundiré que El es verdad y Nimrod mentira”. Ni bien hubo regresado Abraham a casa de su padre de
manera estable, su progenitor le procuró un trabajo. En la vivienda de Teraj
se fabricaban estatuillas para vender en la feria. Cierto día, el padre debe
salir a otra ciudad y dejó a Abraham encargado de vender la producción. Le
preparó la mercadería en dos bolsas y le colocó el puesto en la feria. 4Se
acerca el primer cliente y le dice: “¿Tienes un dios para vender?”. Abraham responde: “¿Qué tipo de dios deseas?”. El cliente aclara: “Yo soy un hombre fuerte y
vigoroso, dame un dios fuerte como yo”. Toma el vendedor una estatuilla que estaba sobre
todas las demás y le comunica al comprador: “Dame el dinero y toma este”. El hombre le sugiere: “¿Este dios es fuerte como
yo?” Abraham le pregunta: “¿Aun no sabes acerca de las
propiedades de los dioses?. El que está encima de todos es el más fuerte,
pues si no ¿Cómo está sobre todos los demás?”. Cuando el hombre saludaba para retirarse, Abraham lo
llama y le pregunta: “¿Qué edad tienes?”. El individuo responde: “tengo setenta años”. Abraham le pregunta: “¿Tu te prosternas al dios que
adquiriste o él se prosterna a ti?” El hombre responde: “Yo me prosterno a él”. Abraham le comunica: “Tú eres mayor que tu dios,
pues fuiste creado hace setenta años, mientras que tu dios fue creado el día
de hoy con yunque y martillo” Inmediatamente el cliente arrojó su adquisición a la
bolsa de Abraham y le solicitó el reintegro del dinero, tras lo cual se
retiró. De esta misma manera se condujo Abraham con cada uno
que se acercaba pretendiendo adquirir una estatuilla. Más tarde Abraham regresa a su hogar con todos los
dioses, sin haber vendido una sola unidad. Sus hermanos al ver el fracaso
como vendedor, lo convirtieron en sacerdote, para ver si tenía éxito en esta
tarea. Abraham preguntó cual debía ser su labor y le dijeron que debe darles
de comer, beber y servirlos. Les acercó alimento y bebida para que tomen,
pero ninguno de ellos probó nada. En ese momento Abraham proclamó (Salmos
115): “Tienen boca y no hablan, ojos
y no ven, orejas y no oyen, nariz y no huelen, manos y no pueden palpar, pies
y no caminan”. Abraham tomó un elemento contundente y quebró todas
las estatuillas. Su padre al ver semejante destrozo le preguntó por lo
sucedido. El hijo le responde que el dios más grande quería comer primero su
alimento y se ensañó con todos los demás, destrozándolos. Teraj se enoja con
Abraham por haberse revelado contra sus dioses y lo entrega al rey Nimrod. El monarca le pregunta al hijo de Teraj. “¿Acaso no
sabes que soy el amo de todas las cosas, y que el sol, la luna y las
estrellas salen y se ocultan según mi voluntad? ¿Por qué destruiste los
ídolos que representan la fe en mi?.” Abraham le comunica. “Has de saber que desde que fue
creado el mundo hasta el día de hoy, el sol sale por el este y se pone por el
oeste. Si eres el amo de todo, como dices, ordénale que mañana salga por el
oeste y se ponga por el este. Entonces divulgaré que eres el amo del mundo” Además le dijo: “Si eres el amo de todos los hechos,
seguramente las cosas ocultas, son reveladas para ti. Dime entonces que es lo
que estoy pensando en estos momentos y que haré en el futuro”. El rey se tomó la barba y mostraba signos de
sorpresa. Abraham le replicó: “No te sorprendas tanto. No eres
el amo de todas las cosas, sino el hijo de Kush. Pues si eres el amo de todo,
hubieras salvado a tu padre de la muerte. Así como no salvaste a tu
progenitor del sepulcro, tampoco tú te salvarás”. Inmediatamente Nimrod llamó a Teraj y le dijo: “Tu
hijo destruyó mis dioses, corresponde que se la aplique la pena de ser
arrojado al fuego”. Se volvió a Abraham y le sugirió: “Prostérnate al fuego y
te salvarás”. Abraham responde: “Si es así, me debería prosternar
al agua que apaga el fuego”. Nimrod acepta: “Prostérnate al agua” Abraham sugiere: “Si es así, me debería prosternar a
las nubes, que están cargadas de agua”. Nimrod conforme consiente: “Prostérnate a las
nubes”. Abraham insiste: “Debería mejor prosternarme al
viento que esparce las nubes”. Nimrod: “Hazlo, prostérnate al viento”. Abraham le sugiere: “Debería prosternarme a un ser
humano, pues soporta el viento”. Nimrod concluye: “Yo me prosterno al fuego, y a él
te arrojaré, y que venga tu Di’s y te salve” Construyeron una enorme hoguera y lo arrojaron
dentro. Pero ante el estupor de los presentes, Abraham no sufría ningún daño
por efecto del fuego, hasta que finalmente el rey le ordena salir. La gente
comenzó a prosternarse a Abraham, y este les dijo: “prostérnense a mi Di’s
que me salvó. Rindan honores a quién os creó”. El hijo de Teraj gozaba de tremendos honores, los
ministros le traían presentes, y hasta el propio Nimrod le dio a su hijo como
esclavo en calidad de obsequio, nos referimos a Eliezer. Luego de todo esto, mucha gente reconoció que Hashem
salvó a Abraham, y le traían sus niños para que les enseñe a conducirse según
su camino. Además, gran cantidad de servidores del rey Nimrod,
como unos trescientos, se apegaron a Abraham. También Teraj desde ese día
creyó en Hashem y abandonó todas sus tendencias idólatras. Abraham fue bendecido por Hashem con mucha riqueza,
pero este la invirtió en hacer benevolencia y caridad con las criaturas.
Solía traerlos a su hogar, les daba de comer y beber, y los preparaba para
conducirse apropiadamente en el servicio a Hashem. Por eso versa: Bershit 12:
5: “y las almas que hicieron (Abraham
y Sará) en Jarán”. De todos modos, debemos comprender que nadie
puede crear un alma e introducirla dentro de una criatura. ¿Cómo entonces el
versículo menciona “las almas que hicieron”?. 5Enseña que quién acerca un
alma al servicio a Hashem, se le considera como si lo hubiera creado (a quién
acercó). Y hay quienes aplican esta conjetura también respecto a los
preceptos, aquel que influye en el prójimo para que realice una buena acción,
y logra que la ejecute, se le considera como que él mismo la hizo. Tenemos la posibilidad de realizar una enorme
cantidad de actos positivos solo con un par de palabras. Cuando vemos a
alguien realizando una situación inadecuada, es nuestro deber acercarnos y
explicarle de buen modo y con mucha astucia para no ofenderlo, como debe
conducirse, y debemos utilizar todo nuestro ingenio para ello, pues si
actuamos con soberbia, solo ganaremos alejar a este individuo del servicio a
Hashem. Actualmente, vivimos momentos de total
incertidumbre, no sabemos donde hallaremos seguridad. Pensábamos que la gran
nación de E.E.U.U. era el lugar ideal, pero vimos como fueron apuñalados en
su propio corazón, es muy factible que nadie soñaba o imaginaba la más remota
posibilidad que alguien atente contra el Pentágono, y mucho menos en que
derriben parte del mismo de un solo golpe, un 23 de Elul finalizando el año
de “shemitá” (se lleva a cabo cada 7 años, y en él descansan las tierras, no
se las trabaja). Sumemos la caída de las dos torres gigantescas y una tercera
de menor tamaño, a través de un artefacto mucho más pequeño que ellas, un par
de aviones. Solo quienes conocen el antiguo libro de kabalá titulado Zohar, y
leyeron el final de la sección semanal Balak, sabían que allí versa acerca de
tres edificios que caerían el día 23 de Elul finalizando el año de “shemitá”
(Fecha aportada por el Gaon de Vilna). El pánico cunde, ya el temor de volar en esos
aparatos que van a 900 kilómetros por hora y revolucionaron la tecnología del
transporte es evidente, el grueso de la población siente temor en abordar un
Boeing pensando que quizá no regresen a casa. Esto provocó que mucha gente,
la cual recursos para viajar a países lejanos para visitar a sus hijos no les
falta, hayan decidido permanecer en sus hogares y comunicarse solo por vía
telefónica o carta. Pero grande fue la sorpresa cuando se difundió la noticia
del Antrax colocado en la correspondencia, tratándose de una bacteria que
causa severos trastornos al individuo que la inhala. Esta noticia dejó a
muchos miles de familiares sin este tipo de comunicación con sus seres
queridos por temor al contagio. No sabemos que hacer ni a donde ir, vivimos llenos
de presiones y temor que encima transmitimos a nuestras señoras esposas e
hijos. Esto es muy antiproducente, pues es contagioso y puede causar severos
trastornos en el núcleo familiar. Nuestra manera de proceder debe ser con
eficiencia y altura. Debemos orientar, prevenir y advertir que si llega una
carta, nadie la abra, hasta que verifiquemos bien de donde proviene. Poner en
claro que no se sale solo, a tal o cual lado después de tal hora. Es nuestra
misión tomar medidas de seguridad y hacer que sean puestas en práctica, pero
de ningún modo mostrar signos de fastidio, nerviosismo e inseguridad. Debemos
confiar en Hashem, que es el Unico que nos puede salvar, y tengamos presente
a cada momento el ejemplo de nuestro patriarca Abraham, quién sin dudar
ingresó a la gran hoguera estando totalmente seguro que está protegido por el
Creador del universo. Y los momentos que estamos atravesando no son peores de
los que él vivió cuando fue arrojado al fuego. Confiemos en el mismo Di’s que
Abraham confió y saldremos victoriosos de la misma manera como él salió. Pero tratemos de imitar sus actos, para mostrar al
Creador que queremos ser como nuestro patriarca, y que por eso nos ayude como
lo ayudó a él. Hagamos todo lo que
esté a nuestro alcance para acercar a los hermanos judíos que se hallan
descarriados hacia el servicio a Hashem. No pensemos que esa no es nuestra
tarea o no somos la persona indicada, “si no lo intentas jamás lo sabrás”. Y
esta posibilidad la tienes a cada instante, ya que a cada momento podrás
toparte con alguien que hace un acto que no está de acuerdo a las enseñanzas
de la Sagrada Torá. No sabes que saldrá de lo que intentas. 6Tu tarea no
consiste en terminar la labor, solo comenzarla, y que será lo que sale de
eso, ya no es tu tema, no depende de ti. Solo debes poner todas tus fuerzas
en el asunto y pedir a Hashem que te ayude. 7Había
un chico que nació con serios trastornos y daños cerebrales. No había manera
de comunicarse con él. Pero como todo padre, mas tratándose de alguien
observante de los preceptos, decide contratar un maestro para que enseñe a su
hijo Torá. El instructor comenzó a leer al chico versículos y párrafos del
Pentateuco, pero cada vez que el maestro enseñaba, el niño miraba al techo.
Cuando callaba, el joven bajaba la cabeza nuevamente. Estos síntomas
expresados por el alumno indicaban que este no deseaba el estudio. Y pese a
que se prolongó por varios días, reiterándose cada vez la misma escena,
finalmente, tanto el maestro como los padres piensan en desistir pensando que
le están causando daño al chico, obligándole a hacer algo que no quiere. Pero antes de tomar una decisión, se presenta la
ocasión de comunicarse con el joven a través de un teclado, y un auxiliar,
sistema descubierto en el año 1985 de la era común en Australia. Le
formularon al muchacho algunas preguntas, hasta que le consultan: “¿Por qué
miras al techo cada vez que el maestro te enseña?”. Y el chico responde: “Es
que me gusta ver los ángeles que se crean de las palabras de Torá que
pronuncia”. Queda claro que no sabemos en absoluto que es lo que
se originará producto de nuestro esfuerzo, solo debemos intentarlo utilizando
todo nuestro potencial, y los resultados pueden ser increíbles. Tengan todos Shabat Shalom, y que en mérito a ayudar
a los demás a superarse y tener una vida acorde a las enseñanzas de la Torá,
Hashem de cumplimiento a todos vuestros deseos, llene vuestros hogares de
felicidad, amor, paz y bienestar, y que no falte alimento, vestimenta, ni
ninguna de las necesidades requeridas para llevar una vida en armonía y sin
padecimientos. Y no olviden elevar vuestras plegarias a Hashem para
que este semanario pueda seguir saliendo a luz y proseguir su tarea de
ingresar en los hogares judíos llevando las palabras de la Sagrada Torá. 1 – Sefer Haperashiot 2 – Bereshit Rabá 39 3 – 26 de Nisán 4 – Tana dbei Eliahu Zutá 25: 6 5 – Tratado talmúdico de Sanhedrin 109. 6 – Pirkei Abot 7 – ver el libro “Nafshi iodaat meod”. Este semanario fue impreso Leilui Nishmat Abraham ben June. Para dedicar próximas
ediciones a personas que ya no están en este mundo, y que se eleve su alma en mérito de la
difusión de las palabras de la Torá a través de este medio. O para personas enfermas, que necesitan sus
plegarias ser escuchadas, para recibir una pronta recuperación con la ayuda
de Hashem. O cualquier otro motivo por el que desean participar
en la edición de este semanario. Y también, para recibir informes sobre los cursos
que se dictan en Jerusalem sobre Torá: el Talmud, Perashat Hashabúa, Halajot
y demás, y participar de los mismos. Para cualquier pregunta y también para recibir este
semanario vía E-Mail, escribir a: Atencion
personalizada Nuestra sitio en Internet puede ser visitado en
http://raicesjudias.s5.com Director de diseño y diagramación: Tzvi Gerstl Tel: +972 (55) 664295 Textos: R. Aharon David Shlezinger Tel: +972 (54)
857221 “Hagudah Latinoamericana en
Israel” les desea que tengan un Shabat Shalom y esperamos reencontrarnos Di’s
mediante, la semana entrante.
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